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Relatos Ci-Fi, Fantasía y Terror.

tobler-one

 

Este relato surgió del reto en el Ateneu de un relato de Ci-Fi con las claves chocolate y robot. Espero que os guste:

EL PUESTO DE CHOCOLATE

Hoy ha comenzado a trabajar mi nuevo compañero, al principio estaba un poco distraído pero se ha adaptado enseguida. Al escanear la primera tarjeta de embarque ya ha empezado a demostrar empatía, buen trato con los clientes y un amplio conocimiento astronómico, etnológico, biológico y lingüístico del universo, para poder dar tema de conversación, a la vez que ofrecer la variedad de chocolate idónea a cada cliente. Y eso que solo hacía unas horas que había sido ensamblado y despertado. Creo que Tobler-one y yo nos llevaremos bien.

Madre me ha citado hoy para hablar sobre mi rendimiento. Pero en realidad solo tuvo alabanzas para Tobler-one.  Desde que él está, las ventas se han triplicado. Nuestro puesto, por primera vez, es el que más vende de todo el espaciopuerto. Ha dicho que se pasa las horas libres asimilando la mayor cantidad recursos posibles acerca de lugares recónditos, rutas y horarios de viajes. Su técnica innovadora de venta es comentada por todos. Madre opina que debo aprender de él.

—¿Es usted del planeta Turisas verdad? La capital es bonita sí, pero lo que de verdad debe ser bonito es el condado de Celesty. He leído que tiene una brisa magnética que vence el campo gravitatorio, le eleva a uno entre las nubes y penetra en todos tus poros, dicen que es una sensación única. — El cliente empezó a comer de la mano de Tobler-one, podría haberle vendido el peor chocolate de la galaxia después de eso.

—La gente está harta que solo se conozcan las capitales Two-Ix —me dijo cuando el cliente se hubo marchado—. Sus verdaderos hogares tienen cosas muchos más interesantes que las grandes ciudades, tan parecidas, casi clonadas, en todos los planetas conocidos. Lo que daría por sentir una brisa Two-Ix ¡Una brisa! Un día visitaré Celesty.

Se pasa el día hablando acerca de curiosidades de todos los cochambrosos lugares del universo y su meteorología. A veces tengo que controlar los globos oculares, mi software de empatía facial le revelaría que no lo aguanto. Hoy me pidió ayuda para llegar a los chocolates de los altos estantes, ya que había vendido todo lo de los inferiores, cómo no.

Madre me ensambló con un cabrestante que él no tiene. Al menos sirvo para algo. Desde que llegó, he pasado de ser el encargado del puesto de chocolate el chico del cabrestante.

Ayer le propuse cederle el cabrestante y aceptó. Comenzó a decir cosas sin coherencia, a cometer ciertos fallos, incomodar a los clientes e incluso vendió unos chocolates con especias de Shaman a un cliente procedente de Korpiklaani, provocándole una leve intoxicación. Madre no pudo encontrar el fallo, el virus que me vendieron surtió efecto.  A las 6 A.M. fue clasificado como irreparable y expulsado por la exclusa de deshechos. Madre me ha dicho que no estaba triste, que lo vio sonreír y acariciar  mi cabrestante, gracias a él se acopló a un crucero antes que este encendiera motores rumbo a Celesty.

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