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Relatos Ci-Fi, Fantasía y Terror.

Aptera

El relato de hoy surgió de un reto en el curso del Ateneu de Barcelona, cuando teníamos que llevar una foto elegí esta foto del prototipo del coche Aptera, nos daban al azar un objeto, me tocó un látigo el último ingrediente del cocktail era llevar al extremo una de mis pasiones, viajar. Espero que os guste:

Látigo I

Los medios lo calificaban como teletransporte, pero lo cierto era  que ya nos habíamos cansado de repetir que no existía la desmaterialización, era un transporte que viajaba a 13.000 kilómetros por segundo, es decir, podría recorrer una distancia equivalente al diámetro de la tierra en un solo segundo. No alcanza los 13.000 nada más arrancar obviamente,  pero es el vehículo más rápido creado hasta el momento para uso individual, lo cual no quiere decir que sea barato. Su motor caduca al año, aun no podemos prorrogar esta duración.

He participado en cientos de entrevistas como jefe de proyecto  e hijo del inventor del motor de Látigo. Era mi deber acabar lo que mi padre empezó hace treinta años y no pudo acabar. Lo bautizamos Látigo, el primer invento del ser humano que rompió la barrera del sonido. Incluso en  el tutorial para el usuario, la canción de fondo es “Rawhide” de los Blues Brothers de 1980, siempre hemos sido unos nostálgicos.

La cadena de producción está en marcha y estará en el mercado en  unos meses, la lista de reservas es tan alta que la primera remesa solo cubrirá una enésima parte de la demanda.  Ahora todos los vehículos son solares y el combustible no es un problema, pero el precio de este modelo  lo convierte en  un artículo de lujo, aun así la lista de espera será larga.

Hubo una histeria colectiva cuando se publicó el concurso. El prototipo Látigo I iba a ser sorteado entre todas las personas que enviasen un video de máximo cinco minutos  a través de las redes sociales explicando cuanto amaban viajar y por qué debían ser elegidos para tener a Látigo I. Un experto jurado se encargaría de tomar la decisión.  Dos conocidos periodistas viajeros, algunos expertos en cultura mundial, dos representantes de Mustang la marca del vehículo para la que trabajo y yo mismo.  Sin dudarlo, yo habría puesto un sobre dorado en los Golden Grahams, pero el equipo de márquetin de Mustang de estos tiempos no es muy nostálgico.

Recibimos cientos de miles de videos y tuvimos a un gran equipo filtrándolos hasta elegir los finalistas. He de admitir que su video logró conmover a todos, fue lo más original y elaborado que recibimos.  Su discurso contenía  unas trescientas palabras cada una de ellas fue grabada en un idioma y con un montaje escénico de una ciudad distinta del mundo, donde ella soñaba viajar.  El montaje era casero y manual, nada digital, pero muy elaborado. Hasta el mínimo detalle estaba representado en cartón piedra, tela o aparejo,  escenarios que Broadway admiraría.  Ella aparecía en cada imagen diciendo una palabra, vestida con ropa típica del lugar y haciendo algo característico. Tomado café  y croissants en Paris, un hot dog en Central Park, subiendo Teotihuacán en México, caminando por la gran muralla China, fotografiándose en la esfinge del Cairo, acariciando un elefante en Sudáfrica, imitando un pingüino en Madagascar, meditando en los templos del Tíbet… El discurso estaba subtitulado en inglés cuidadosamente con una tipografía que también recordaba a esos países y explicaba lo feliz que se sentía de poder disfrutar de cada uno de esos detalles y como no había nada en el mundo que igualara esa sensación, esa plenitud, ella lo definió como “el  sumun”. Todos hemos sentido alguna vez eso y ella supo recodarnos esa sensación. ¡Y lo había grabado en solo  tres meses!

Era sin duda el video perfecto para nuestra campaña de marketing,  debía ser la ganadora.  Yo soy un nostálgico, pero todos  estuvieron de acuerdo.

Llegó al hangar 314 hecha un saco de nervios. Le hicieron un reconocimiento médico, le enseñe yo mismo  el manual de uso. Era muy sencillo, no hacía falta ni saber conducir. Me dijo que  no podíamos haber elegido una mejor banda sonora, me sentí halagado. Muchos hoteles del mundo la invitaron a hospedarse para que les visitara y así hacerse publicidad a costa de Látigo I y su primer viaje.

Coincidí con ella  dos veces más en los siguientes meses, nos hicimos muy amigos.  Me enseñó su mapa del mundo  el cual podía rascar una capa y personalizándolo conforme visitaba lugares. Me explicó que había pedido una excedencia de un año en su trabajo, hasta la caducidad de Látigo I y que debía aprovechar al máximo ese tiempo. Me contó anécdotas vividas y me sentí realmente bien escuchándola, es la persona más optimista y feliz que he conocido nunca. Uno de mis mayores pesares era que hasta que la tecnología no sea popular solo unos pocos podrán disfrutar de ella. Al menos no la usarán solo para fines militares, me decía ella. Esta fue una de las exigencias de mi padre y que he conseguido mantener, hasta el día de hoy al menos.

Hace seis meses ya  de ese viaje inaugural, vengo de visitarla al hospital. Está enferma.  A los tres meses comenzó a tardar en despertar. Lo clasifican como un jet lag a la enésima potencia mezclado con problemas de repetida descompresión.  En el reconocimiento médico de la entrega del premio le inyectaron un controlador médico, la empresa no podía dejar nada al azar. La monitorizaron.

Hicimos muchas pruebas con pilotos entrenados y sujetos ordinarios de pruebas  pero nunca se expusieron a tantos viajes y tan seguidos como ella ha realizado,  su pasión a ver mundo la esta matando.

Ya estamos trabajando para arreglar esos problemas, hemos llegado a tiempo gracias a los estudios y datos de los informes de su controlador médico y la primera remesa podrá evitar  esos síntomas y las recomendaciones de descanso entre los viajes están implantadas. Además,  se han configurado medidas de seguridad  y restricciones para vuelos repetitivos.

Los médicos son muy firmes, el informe dice que si sigue viajando, incluso en transportes corrientes, podría no despertar, no debe de cambiar de husos horarios bruscamente ni someterse a descompresiones nunca más, su cerebro no lo resistirá, ya tiene muchos daños.

Sé que le han hecho firmar un documento de confidencialidad y le han dado tanto dinero que hasta sus biznietos podrían vivir cómodamente.  La compañía hará lo posible para encubrir una mala publicidad, le han pedido que mienta acerca de sus síntomas y piense en la gran ayuda que está prestando a la humanidad. Fui a rogarle que parara  que no debía arriesgarse.  Le dije que si hacía falta yo mismo la llevaría a cada uno de los destinos que quisiera visitar en ferri coche solar o bicicleta si hacía falta.

—Eres un nostálgico —me ha dicho —Estos seis meses han sido los mejores de mi vida y en seis más se apagará Látigo I. No lo hago por ellos, lo hago por mí, estoy siendo egoísta. Tengo mucho mapa aun por rascar.

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